Diez consejos para no engordar a lo bestia en vacaciones

Publicado
18/07/2016 por

(Foto: Pexels)

Llegan las vacaciones de verano y tendemos a pensar que ahora todo vale. Nos miramos al espejo antes de salir de viaje y nos decimos aquello de “diviértete, te lo has ganado”. ¿El problema? Que si se nos va la mano, podemos regresar a nuestro hogar con, aparte de unos cuantos souvenirs horteras, algún que otro kilo de más. Una movida, sí. Pero, como siempre, os vamos a dar unos consejos para que seais conscientes de todo lo que os llevais a la boca en vacaciones. Que es mucho.

 

Intenta comer en casa antes de ir al aeropuerto. O a la estación de trenes, o a la de autobuses. No son lugares en los que se suela servir cocina gourmet. Si vas en coche, no pilles bollos y patatas fritas en las estaciones de servicio. Haznos caso, que nos lo agradecerás.

 

No estés todo el día con la cerveza en la mano. O con el daiquiri, o con el margarita… Tendemos a entender las vacaciones como una fiesta constante en la que tenemos que estar bebiendo continuamente. Y, bueno, vale, sí que tiene ese rollito de fiesta, pero eso no implica que tengamos que estar todo el día dándole al frasco.

 

Come local. Lo mismo que uno viaja a Grecia a ver el Partenón, uno puede disfrutar de su tzatziki, ¿no? Con esto queremos decir que, ya que estás en un país extranjero, aproveches para conocer su gastronomía. Sin duda, es más sana que esa comida del restaurante fast food que, además, sabe exactamente igual que la que sirven en el local de la misma cadena que está al lado de tu casa.

 

O sus horarios o los tuyos, pero no los dos. Llegas a un sitio nuevo y descubres que cenan a las 5, cuando tú lo haces a las 8. Bueno, lo ideal es que te adaptes a ese horario, pero no hagas trampas: no vale cenar dos veces.

 

No pasa nada si no lo pruebas todo. Sí, sí, cuando planeaste este viaje a Japón hiciste una recopilación de tooooodas las delicias locales que debías probar. Bueno, pues malas noticias, es más que probable que no te dé tiempo y lo de hacer 14 comidas al día para ver si llegas no es la mejor idea. Sobre todo para tu estómago.


Aprovecha las recetas de verano. Si en el lugar al que viajas hace calor, es casi seguro que las ensaladas y las cremas frías serán protagonistas, dejando de lado las comidas más calóricas. Aprovecha esa tendencia para comer sano y olvídate de los guisos y de los platos grasos.

 

Lo mejor para picotear, la fruta. Llevas horas caminando bajo el sol viendo museos, monumentos y ruinas. Has hecho millones de fotos y, claro, te entra hambre. El picoteo no está prohibido, pero mejor que tomes alguna fruta local y de temporada.

 

Ojo con los helados. Aunque nos bombardeen con mensajes sobre lo sanos que son y lo que refrescan, los helados engordan. Así que piénsatelo dos veces antes de atiborrarte.

 

Bebe agua. Hace calor y el cuerpo te lo pide. Aprovecha para beber agua. Es más: muchas veces tu cuerpo lanza un mensaje de deshidratación que puedes llegar a confundir con hambre. En lugar de lanzarte a por un bocadillo, agarra una botellita de agua.

 

Aprovecha para hacer ejercicio. Durante el año nunca vas al gimnacio porque no tienes tiempo y en vacaciones, que lo tienes, no lo aprovechas. Si estás cerca de la playa, nada. Si estás en plena naturaleza, corre o date largas caminatas. Imagínate que te pones en forma en vacaciones…

 

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