Qué son los aditivos en los alimentos

Publicado
23/09/2014 por

Son sustancias que se agregan a los alimentos y bebidas que no aportan cualidades nutricionales, pero en cambio facilitan o mejoran su elaboración y conservación, además de cambiar sus caracteres organolépticos (sabor, aroma, textura, astringencia o untuosidad) para adaptarlos mejor al consumo al que están destinados. Desde cierto punto de vista, la sal y el vinagre son los aditivos naturales más antiguos. Cuando esas sustancias añadidas son eliminadas, o cuando la cantidad restante de la misma en el alimento no cumple función alguna al ponerse a la venta, se considera que es un «agente auxiliar de fabricación» y no un aditivo. Si la sustancia agregada posee valor nutritivo se habla de «enriquecedores», como por ejemplo las vitaminas y oligoelementos añadidos a zumos y leches. La normativa europea regula a través de una lista las sustancias aditivas aceptadas como legales e inocuas para la salud, las que se codifican mediante la letra E seguida de un número. Se admite científicamente que en sí mismos los aditivos no pueden causar daños a la salud y su toxicidad sólo se debe a elevadas concentraciones ingeridas durante un tiempo prolongado. Al respecto, la normativa europea también establece el llamado IDA (Ingesta Diaria Admisible), que estipula la cantidad aproximada de un aditivo que una persona puede consumir en relación a su peso sin que su salud corra peligro. Según la misma normativa, las funciones de los aditivos son en primer lugar asegurar la seguridad y salubridad de los alimentos, aumentar su conservación y estabilidad, permitir su consumo fuera de temporada, mantener su valor nutritivo, potenciar la aceptación del consumidor (factor psicológico, por ejemplo el color), dar homogeneidad al producto, y finalmente contribuir a su fabricación, transformación, preparación, transporte y almacenamiento. Por lo tanto, no está probado, a pesar de frecuentes campañas que afirman lo contrario, que los aditivos puedan ser potencialmente peligrosos para la salud. Prueba de ello es que los casos de botulismo y cólera, dos enfermedades asociadas, entre otras causas, a las conservas en mal estado, han disminuido sustancialmente en los países industrializados. Artículo publicado en Articulandia.Com